Haz la ciencia, no la guerra: cuando el conocimiento une lo que la política separa.
Palabras clave:
Diplomacia científica, Cooperación internacional, Paz, Bienestar colectivo, Ciencia abiertaResumen
Si hojeamos cualquier libro de historia general, desde los manuales escolares básicos hasta los gruesos volúmenes académicos, es sumamente fácil caer en la trampa intelectual de creer que el mundo avanza y se transforma exclusivamente a golpes de violencia. Las guerras, invasiones, asedios, conflictos fronterizos y rivalidades imperiales sangrientas parecen ser los únicos motores visibles y reconocidos del cambio social, económico y geopolítico. La narrativa histórica convencional, arraigada en nuestra cultura, nos habla constantemente de nación contra nación, sumergiéndonos en una visión del mundo como un juego de suma cero. En este paradigma, se asume que, para que un bando gane, el otro debe perder. Sin embargo, a la sombra de estas batallas y tratados, existe otra historia. Es una narrativa fascinante, pacífica y profundamente humana que rara vez ocupa el centro de los planes de estudio. No suele inspirar superproducciones cinematográficas ni acaparar grandes titulares, pero ha sido una fuerza vital y fundamental para la supervivencia, el progreso y la prosperidad ininterrumpida de toda la especie humana en este inmenso planeta.